CCCXXIX Aniversario de Ciudad Fernández.

Obras y Acciones

Hablar de la fundación de un lugar, partiendo de su raíz gramatical, se habla de edificar o construir un sitio en el cual no había nada. La fundación  de nuestro municipio tiene antecedentes antiquísimos que nos hablan de un lugar próspero que ha dado cabida a muchas generaciones antes de nosotros. Si bien, los pueblos originarios que aquí se asentaron llegaron desde el siglo VII,  la conformación de nuestro municipio, antes villa, comienza diez siglos más tarde.

 

El Virreinato de la Nueva España adoptó una estructura administrativa que permitió tener orden y control, sobre todo el territorio. En la zona media que conocemos ahora se tuvo la visión conquistadora por dos sentidos, el de la cruz y el de la espada. Para beneficio de los indios, la conquista religiosa fue mucho menos violenta que las acciones de guerra que se tuvo en zonas cercanas como la huasteca o la Sierra Gorda, esto debido en gran media a que los pames que aquí habitaban no eran grupos belicos que confrontaran a los exploradores  españoles.

 

Nuestro primer acercamiento a fundación fue en 1607, con Fray Juan Bautista de Mollinedo y Fray Juan de Cárdenas, que tuvieron a bien fundar el Paraje de Santa Elena usando como punto de partida el Ojo de Agua Dulce que nutría del vital líquido a los pobladores que aquí habitaban. Es por ello que se toma como el hito fundacional nuestro manantial conocido como el Ojito de Agua del cual se tomaron medidas hacia los cuatro vientos para delimitar el territorio donde se asentó la misión de Santa Catarina que con el tiempo se convirtió en nuestro hermano municipio de Rioverde. Sin embargo, el crecimiento propio de un lugar que tenía todas las facilidades para el desarrollo agrícola favoreció a los españoles que aquí llegaron, lo cual generó conflictos entre los indígenas protegidos por los frailes y los españoles protegidos por los alcaldes novohispanos.

 

Para finales del siglo XVII, Don Gaspar de Sandoval Silva y Mendoza, conde de Galves y Virrey de la Nueva España, da la orden don Juan Trancoso, protector de la frontera de Rioverde, se delimitara el pueblo para formar una villa de españoles, esto para no ver afectados los intereses de los indios pues se quejaban de que el ganado de los españoles arruinaba sus cosechas. Los españoles decidieron crear su villa, tomando como referencia el Ojito de Agua y buscando su crecimiento hacia el occidente y el norte, siempre y cuando no afectaran al pueblo de indios de Santa Catarina.

 

Nuestra Fundación legal tuvo efecto el día nueve de enero de 1694, por órdenes reales. Al ser una Villa de Españoles, se tuvo alcaldes y presencia militar, la cual defendió tanto a la villa como al pueblo de indios, pues había distintos ataques tanto de bandoleros como de grupos de indios que causaban estragos y conflictos. El desarrollo urbano lo podemos apreciar en la conformación de nuestro primero cuadro de la ciudad, en donde tenemos una plaza pública con la Iglesia al oriente de dando cara a la presidencia municipal. Nuestras calles mantienen una retícula que semeja a un tablero de ajedrez, propia de la usanza española y que compartimos con ciudades contemporáneas como Puebla de los Ángeles o la capital del estado.

 

Es por ello que debemos dimensionar el sitio en donde estamos parados, nuestra historia tan basta y rica nos habla de un desarrollo exponencial, que inició como un paraje y ahora es uno de los municipios más importantes del estado. Nuestro pasado nos habla de una riqueza cultural producto de la mezcla de las tradiciones españolas y los pueblos originarios, a la cual debemos nuestra identidad como fernandenses.